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Enero 8, 1989
- Éxtasis desde las 9:10
a.m.
Estaba todavía en cama, sin haber podido dormir en la noche a causa de
los dolores, cuando mi madre me dijo por el intercomunicador que la estatua de
la Santísima Madre estaba derramando lágrimas de sangre. Primero, le reporté esto al pastor por
teléfono, pero no pude localizar al Padre Spies. Cuando fui a la Capilla, había varias personas rezando. Ellos me platicaron lo que había
ocurrido.
Cuando ellos llegaron a la Capilla cerca de las 7:30 a.m., no había
lágrimas en la estatua. Pero, cuando
vieron otra vez después de algunas oraciones, ella estaba derramando lágrimas
de sangre. Eran cerca de las 7:40 a.m. Las lágrimas de sangre continuaron hasta las
8:30 a.m. Cuando llegué a la Capilla,
ya eran las 8:50 a.m. Vi que la sangre
ya estaba seca, pero había hilos de lágrimas transparentes que seguían
fluyendo.
Comenzamos a rezar el rosario juntos, pero después de una decena, perdí
energía y caí al suelo, aun cuando traté de sostenerme del altar. Entré en éxtasis.
Me sorprendí mucho de la escena que vi.
Había un gran alboroto entre muchas personas gritando y tratando de
matarse unas a otras. Entonces, la
hermosa Señora de las Estrellas, la Santísima Madre, se apareció con una luz
brillante.
Ella tenía una corona de laureles con doce brillantes estrellas. Su vestido era el mismo que antes, pero su
cara estaba llena de pesares. Ella
estaba derramando lágrimas, mientras hablaba conmigo cuando yo rezaba el
rosario.
LA SANTÍSIMA MADRE:
Mira, hija. Esos numerosos hijos
están atascados en pecados y están provocando la justa ira de Dios Padre. Se necesitan más oraciones. Se necesitan más sacrificios y más
expiación. Hay muy pocos niños
consagrados. Oraciones superficiales,
visitas al Santísimo por hábito, servir sin amor, actividades tibias de la
Legión de María, y otras... todas estas
deben ser revitalizadas.
Debes tratar a tu prójimo igual como tratarías a Jesús _con amor sincero
y con un corazón que implora. Diles a
todos. Yo les doy mi amor a todos mis
hijos. Pero mi Corazón está tan
adolorido, porque muchos de mis hijos rechazan e insultan mi amor. Mis oídos me
lastiman mucho a causa de las malas palabras que son tan difíciles de escuchar.
En ese momento, mis oídos también comenzaron a dolerme intensamente a
causa de las críticas, acusaciones, juicios, insultos, adulaciones,
sacrilegios, orgullos, resentimientos, corajes, calumnias y gritos
extremadamente fuertes de tantas personas.
LA SANTÍSIMA MADRE:
Debiera ser respetada como la Reina del Cielo, pero estoy sufriendo
constantemente a causa de los niños en la tierra.
¡Hija! No te sientas triste.
Todos tus sufrimientos te hacen participar en la Pasión de Jesús y,
junto conmigo, estas siendo ofrecida por la conversión de los pecadores.
No quiero quitarte esta feroz batalla que te aflige, porque esta batalla
requiere de oraciones, sacrificios y penitencia y tu feroz batalla los
convertirá en gracias y bendiciones para muchas almas. Es una intensa pelea planeada por Dios para
santificar almas.
¿Sabes tú algo del Diluvio en tiempos de Noé y la Torre de Babel? ¿Quién puede decir que los pecados de ahora
sean menos que los de aquellos tiempos?
No debes ignorar la ira de Dios.
Pero el Señor no quiere que evites el pecado por temor a los
castigos. Lo que quiere el Señor es
amor.
Rezo y sufro dolores constantemente por los niños que han caído en malos
hábitos y corrupción para que no caiga fuego del cielo sobre la tierra.
Pero si se rehúsan a aceptar mis mensajes y continúan acomodándose al
mundo en lugar de las cosas celestiales, será muy tarde para arrepentirse.
Te lo ruego, porque el castigo puede provenir de los mismos humanos (dando a entender una Tercera Guerra
Mundial). El infierno es un lugar
de castigos terribles e irreversibles, un abismo de muerte y ruinas, y un lugar
de fuego eterno y de gusanos que no morirán.
Roguemos para que estas almas no se condenen y que se salven todos. ¡An-nyoung!
La Santísima Madre inclinaba su cabeza un poco hacia la izquierda
mientras decía “An-nyoung." También
agitaba su mano derecha suavemente.
Nunca había visto una apariencia más hermosa. Me sentí como absorbida hacia ella.
Enero 15, 1989
- Desde las 6 a.m.
Era la Santísima Madre quien me despertó de un profundo sueño.
LA SANTÍSIMA MADRE:
Despiértate y recemos. Julia, levántate y recemos por los
sacerdotes.
Me desperté y vi a la Santísima Madre encima de mi tocador donde ella
antes había derramado lágrimas de sangre.
Ella continuó con una hermosa voz.
LA SANTÍSIMA MADRE:
¡Oh, mi amada hija! Mi pequeña
alma que me sigue felizmente aun cuando esta sufriendo. Con frecuencia te quejas y te deprimes bajo
la presión de los dolores, te caes con la pesada cruz, y luchas por levantarte
pero no puedes. En lugar de recibir
ayuda, se coloca una pesada roca sobre la cruz. ¡Cuánto dolor debes estar sufriendo! Me siento confortada en tu corazón, que se angustia hasta por los
errores pequeños.
¡Hija! Todos tienen defectos e
imperfecciones. Pero cuando tratas de
sobreponerte a ellos y, si caes otra vez, te arrepientes rápidamente, le pides
perdón al Señor, y renuevas con una sincera resolución que deseas cambiar tu
vida, entonces mi Hijo Jesús y yo nos regocijaremos y ayudaremos.
¡Hija! ¿Quién se preocupa tanto
por mí como tú? Las pequeñas y fieles
almas sí se preocupan. Reza con
ellas.
Los niños que son llamados al estado de la gracia de Dios tendrán muchos
sufrimientos y tentaciones. Pero aquellos que vivan de acuerdo a mis mensajes
serán recompensados con una corona de flores de victoria en el siguiente
mundo.
Ofrece sacrificios y expiación sin cesar por el Papa, los Cardenales,
los Obispos y los sacerdotes. Ellos,
también deben aceptar mis mensajes, pero muchos no los aceptan. Con el fin de evitar el castigo, mis amados
sacerdotes deben aceptar mis mensajes rápidamente. Yo haré todo lo que pueda por el Papa, los Cardenales, los
Obispos y todos los sacerdotes....
Mis sacerdotes a quienes amo tanto que me los podría poner en mis ojos
sin sentir dolor... Estoy rezando y
ofreciendo sufrimientos por ellos hoy como siempre.
Conforme te acercas a Dios con más fervor con el fin de dar fruto, los
demonios intensificarán sus ataques contra ti y estarán más activos tratando de
que tú no des fruto.
Mi Hijo Jesús viene a ustedes por medio de los sacerdotes para darles Su
Sangre. Por lo tanto, recen mucho para que los sacerdotes, quienes deben ser
santos, no caigan en tentaciones.
Recen para que sean más santos y para que cumplan con su deber de dar Su
Sangre a la gente para que no tengan nada de que avergonzarse como los donantes
de la Sangre de Jesús en Su Nombre.
Recen para que la Iglesia, las familias y la sociedad sean uno, así como
el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son Uno.
Mis amados sacerdotes trabajarán heroicamente por Dios y por la gente,
si responden a esta sagrada misión recibiendo la gracia de sufrir por medio de
nuestros pequeños sacrificios y expiaciones. El mundo entero corre hacia su
ruina y los demonios están empleando todos los medios disponibles para
destruirlo. Pero habrá una certera
victoria, si se logra la unidad.
Deseo rescatar al mundo por medio de la victoria de mi misericordia y
amor. Por lo tanto, si rezan conmigo, con confianza en mí, tomando mis manos,
mi Inmaculado Corazón triunfará. Seguro
que triunfará.
¡Hija! Te veré otra vez. ¡Adiós!
¡An-nyoung!
Enero 29, 1989
- 2:40 p.m. a las 3:55 p.m.
Agotada por los Dolores de la mañana, no me podía levantar yo sola y me
llevaron cargando a otro cuarto en un convento. Allí recibí los dolores de la
corona de espinas, la crucifixión, la herida de la lanza, el ardiente Sagrado
Corazón, las siete flechas penetrando el corazón, y el martirio del Padre
Andrea Kim.
Jesús fue crucificado en la Cruz y la extremadamente hermosa Santísima
Madre estaba de pie a Su lado, con un vestido blanco y un manto azul, con un
rosario en su mano y llorando llena de dolor. En los alrededores, había una
gran multitud haciendo ruidos de peleas y gritando. Jesús estaba derramando
sangre y sudor, ya que seguía recibiendo las flechas arrojadas por los
pecadores.
JESÚS:
¿Hay alguien que Me pueda bajar de la Cruz?
Él clamaba a la multitud, pero sólo unos cuantos se acercaron a Él.
Ellos no podían bajarlo a Él. Cada vez que la gente pecaba, la corona de
espinas se metía más hondo en Su cabeza, causando más dolores. A la Santísima
Madre se le rompió el corazón al ver todo esto. Ella estaba diciendo, "!No!
¡No!" Era una escena
increíblemente dolorosa.
Los dolores duraron cerca de una hora y escuchaba la voz amable y cálida
de la Santísima Madre.
LA SANTÍSIMA MADRE:
Mi hija quien tiene que sufrir dolores.
Mi Hijo Jesús y yo estamos confortados porque las almas endurecidas como
una roca se están derritiendo por tus sufrimientos y expiaciones.
La violencia de los demonios se hace más severa cada día. Están movilizando todo tipo de métodos para
arruinar aun a las almas más fervorosas.
Hoy viste claramente de qué manera Satanás hace contacto con los humanos.
También debes saber que mis queridos Santos estuvieron sujetos a severas
tentaciones.
¡Julia! Hoy ganaste la victoria
en mi Inmaculado Corazón. Satanás
quiere destruir mi Iglesia y destruir la vida en las almas. Pero, cuando peleas contra Satanás
sosteniendo el escudo del amor, se revela su verdadero carácter.
Julia: Sí, Madre. Por favor continúa ayudándonos.
LA SANTÍSIMA MADRE:
Mira. Este mundo está decayendo con errores. Mi Hijo Jesús está siendo
crucificado sin cesar a causa de los pesimistas orgullosos y cobardes y de los
egoístas dizque justos que están habitualmente involucrados en actividades
corruptas y mentiras hipócritas. Te ruego otra vez, porque el castigo puede
venir por medio de una Tercera Guerra Mundial.
¡Hija! ¿Puedes recibir más
dolores?
Julia: ¡Sí, Madre! Aceptaré cualquier dolor.
Pedí más dolores con los dos brazos levantados.
LA SANTÍSIMA MADRE:
Míralos.
Ella apuntó hacia una gran multitud. Había fuertes ruidos de guerras y
de peleas ligeras.
LA SANTÍSIMA MADRE:
Debido a la destrucción del amor, no existe unidad entre la gente. Como resultado, los clamores de los seres
humanos en medio de sus pecados se están convirtiendo en ruidos de guerras, los
cuales a su vez, están llegando al Cielo y provocando la ira de Dios.
Por medio de los dolores de la corona de espinas y la crucifixión que tú
has sufrido y también los dolores del martirio del Padre Andrew Kim que vas a
sufrir ahora, el Papa, los Cardenales, los Obispos, los sacerdotes y los religiosos
formarán una unidad y subirán al Monte Calvario cargando la cruz de amor junto
con mi Hijo Jesús.
Deben rezar juntos constantemente por la paz del mundo y la conversión
de los pecadores.
Entonces, recibí los dolores del martirio del Padre Kim. El Padre Kim levantó su cabeza y expuso su
cabeza con valor. Hizo lo mismo una
segunda vez, a pesar de los grandes dolores y del sangrado, para la gloria de
Dios. (Los ejecutores no usaron toda su fuerza con la espada para que los
dolores fueran más grandes y duraran más tiempo.) Él hizo lo mismo una tercera vez. Apenas si podía mover su cuello la cuarta vez. Su cabeza cayó en la octava vez. Después de estos dolores, Jesús hizo
brillar la luz sobre todos y se alejaron los dolores.
Julia: ¡Recibe la luz de Jesús!
Abrí mis ojos mientras lloraba fuertemente. Allí estaba el Padre Spies, el Padre Cheng, otro sacerdote,
hermanas y laicos viéndome. Sentí
timidez. Sudé tanto que mi ropa estaba
muy mojada.
Febrero 23, 1989
No podía dormir a causa de los pensamientos acerca de la astuta
violencia del demonio. Sufrí a causa
de todos los tipos de ataques por el demonio que vienen a través de la gente,
pero le confié todo a Dios con un profundo amor y le rogué a Él con un corazón
confiado.
Estaba tratando de dormir. Fue
un rato después. No estaba segura si
estaba dormida o no. De repente oí una
voz.
Voz: ¡Julia! Últimamente has estado sufriendo demasiado. Tómate un descanso ahora. Aun Jesús descansó entre una oración y otra.
Me preguntaba si era la Santísima Madre y si me iba a dar un descanso,
porque ella conocía bien mis sufrimientos hasta ese momento. Pero era un poco extraño que me diera un
descanso durante esta temporada de ayuno y penitencia en Cuaresma. También estaba recordando que la Santísima
Madre me había pedido que ofreciera amablemente todos los numerosos dolores que
recibía _aun aquellos terribles que tuercen los brazos y las piernas y trituran
el corazón.
Voz de Satanás: Has acumulado muchos tesoros en
el Cielo hasta hoy al sacrificarte por los pecadores. Estos tesoros son tuyos.
Ahora, Dios estará muy complacido, aun si descansas cómodamente y llevas
una vida sin dolores. Deja que otros
hagan el trabajo en la Capilla. Ya no
tienes que difundir los mensajes. Yo
me encargaré de todo.
Julia: ¿Entonces qué debo hacer?
Voz de Satanás: Ahora mi voluntad está casi por realizarse. Tú puedes regresar a tu familia. Si te concentras en cuidar bien de tu familia, te daré toda la
felicidad, riqueza y fama. Por lo
tanto, escúchame. No tienes que
preocuparte acerca del éxito de tu esposo en el mundo ni del futuro de tus
hijos. ¿Entiendes?
Julia: No, no entiendo.
Era difícil entender lo que estaba oyendo. ¿Felicidad, riqueza y fama?
Voz de Satanás: Ahora te dejaré vivir una vida confortable. ¿No te gusta?
Seguía sospechando.
Julia: ¿Quién eres tú? Muéstrate.
Voz de Satanás: Soy la Madre María que tú amas.
Escucha mis palabras con cuidado.
Ahora debes cortar toda relación con el Padre Spies. Tú eres una Coreana. ¿Por qué trabajas con un extranjero? Ahora obedéceme nada más a mi. Yo te guiaré.
Julia: Fue mi Madre María quien me llevó a tomar las manos del Padre
Spies. Mi vida le pertenece a
Dios. Dios me dirigirá. Nunca he querido felicidad, riqueza y
fama. Tan sólo deseo que se haga la
Voluntad del Señor en esta tierra.
Voz de Satanás: ¡Eres una terca! Si no aprecias tu vida, te la quitaré
hoy. No soporto que me quites
almas. Si tan sólo te pudiera
eliminar, me sentiría confortado.
También voy a incapacitar a los sacerdotes.
Desde ese momento en delante, tuve que sufrir sin siquiera poder decir
una palabra. Pensé que me estaba
muriendo _incapaz de resistir bajo una intensa presión.
Después de un rato, abrí mis ojos con plena conciencia. Allí estaba la Santísima Madre, no hablaba,
pero me miraba a mí con compasión. Su
apariencia era como la Santísima Madre que lloraba en Naju: Su expresión era la
de una madre observando a sus hijos con dolores y deseando sufrir en su
lugar.
Yo estaba tratando de decir, "¡Madre!"
y empezar a hablar con ella, pero yo no podía hablar. Yo me esforzaba y la seguía llamando, pero no podía hacer que
salieran sonidos de mi boca.
Finalmente, la pude llamar, "¡Madre!"
en voz alta y me desperté. Eran las
5:00 a.m. Mi pequeño escritorio estaba
volteado de cabeza. Sentí que la
Santísima Madre tenía algo que decirme y, por lo tanto, me lavé y me fui a la
Capilla.
Cuando abrí la puerta de la Capilla, había un fuerte aroma de rosas y
lilias. Al ir entrando, vi que la
Santísima Madre venía caminando hacia mí.
Cuando yo me detuve, ella se detuvo también. Estaba tan cerca que la hubiera podido tocar.
LA SANTÍSIMA MADRE:
¡Hija! Gracias.
Julia: Madre, ¿por qué amas tanto a esta pecadora, quien es tan ignorante e
incapaz?
LA SANTÍSIMA MADRE:
Les doy mis mensajes de amor a los sencillos y a los pequeños. Los pequeños dan admiración, honor y gloria
al Señor y no me quitan nada a mí. Ciertas
cosas que pueden ser defectos para las almas grandes no son defectos para las
pequeñas. Tú eres un alma
pequeña. Tú tienes muchos defectos,
pero estos defectos se pueden convertir en un bien por medio de sacrificios y
expiaciones y te pueden mantener humilde.
Ofrece todo, lo que amo dentro de ti, convirtiendo todo lo que hagas en
una oración de amor. Ya que tú no me
rehúsas nada a mí, yo no te rehusaré nada a ti.
Julia: ¡Madre! Soy una persona sin cualidades incapaz de hacer nada. Soy tan sólo una pobre e indigna pecadora
que debe permanecer escondida.
LA SANTÍSIMA MADRE:
Sí, yo te llamé, porque eres pobre e indigna. Deseo difundir mis mensajes de amor a través de ti, quien desea
trabajar escondida.
Julia: ¡Madre! Eso es difícil debido a que soy muy indigna.
LA SANTÍSIMA MADRE:
No temas. Cuando te sientas
inquieta, los demonios intensificarán sus ataques y trabajaran más fuerte para
lograr su victoria. Se están haciendo
más activos, usando todo tipo de métodos para derrotarte, ya que muchas almas
pueden ver la luz gracias a la gracia de la conversión por medio de tus
sacrificios y sufrimientos.
Mira. ¿Qué acaso no te
persiguen a través de muchas personas bajo el disfraz del bien? Yo no cedo ningún alma. Nadie me puede quitar ni siquiera un alma a
mí, pero, debido a que Dios les dio el libre albedrío a los humanos, ellos se
van corriendo, traicionan y niegan al Señor y siguen a Satanás, cegados por su
terquedad. Hay demasiados niños que no
tienen confianza en mí y lastiman mi Inmaculado Corazón. ¡Hija!
Te imploro.
Julia: ¡Madre! Por favor dime. No
perdonaría ni a mi propia vida por amor a que se cumpla la Voluntad del
Señor. Que se haga tu voluntad.
LA SANTÍSIMA MADRE:
Sí. Gracias. Las gentes saben bien que el Señor no los
creó para que hicieran equipo con los demonios y, no obstante, lo hacen y
provocan el enojo de Dios. En lugar de
eso, debieran estar compartiendo la alegría unos con otros en eterno amor. Por lo tanto, mis mensajes de amor deben
ser difundidos rápidamente para que cambien sus vidas.
Para este fin, es necesaria la aprobación. Habla con el Obispo otra vez.
Mi amado Obispo, mi querido sacerdote.
Él ha dedicado toda su vida al Señor y siempre ha cuidado bien de los
niños como un padre natural en lugar del Señor - a pesar de muchas heridas,
dolores y sufrimientos. Me siento
confortada por sus muchos sacrificios y expiaciones. Dejaré que él brille con la luz de la gloria del Señor. Ofrece Misas en la Capilla para que las
flechas de fuego arrojadas por los demonios sean detenidas.
Mi Hijo Jesús está derramando sangre y sudor. Demasiadas almas están uniendo sus fuerzas con los
demonios. Por lo tanto, prepara un
tabernáculo en la Capilla para que podamos rezar con mi Hijo Jesús. Entonces, ciertamente habrá una
victoria. Ayúdame. Invita a mi Hijo Jesús a entrar, Quien
brillará intensamente en este oscuro mundo.
Julia: ¡Madre! ¿Qué debo hacer?
LA SANTÍSIMA MADRE:
Consulta con el Obispo, mi hijo, junto con el Pastor y el Padre
Spies. Ayúdame a salvar muchas
almas.
Julia: ¿Qué clase de método debemos
usar?
Ella no contestó. Le pregunté
una y otra vez, pero se quedaba en silencio y llorando. Eran las 7 a.m.
Julio 5, 1989
- Fiesta de San Andrew Kim,
Sacerdote y Mártir.
PARA TODOS LOS SACERDOTES
Había tenido dolores durante cinco días. Los dolores eran tan fuertes que no podía ni abrir los ojos ni
estirar mi espalda. Sentía la boca tan
amarga, como si hubiera bebido bilis.
También tenía un fuerte dolor de cabeza y sentía tanto frío que tenía
que cubrirme con una gruesa cobija de algodón, que se usan normalmente en
invierno, y prendí un cojín eléctrico para calentarme. Estaba pensando, ofreciendo los dolores por
la santificación de los sacerdotes, la conversión de los pecadores, y la paz
del mundo.
Nuestra Santísima Madre debe estar sufriendo mucho dolor, porque muchos
hijos están siendo controlados por los demonios a causa de su división y
confrontación y están caminando en la oscuridad. Mis dolores parecían hacerse más ligeros y más tolerables con
estos pensamientos.
En ese momento, Rufino, el administrador de la Capilla, vino y me
informó que la estatua de la Santísima Madre estaba derramando lágrimas de
sangre. Eran las 3:15 p.m. Yo quería ir a la Capilla, pero no podía ni
moverme. A las 3:50 p.m., el Pastor
vino y conversó conmigo con gran dificultad durante una hora. Entonces, me dio su bendición y me pude
sentar. Yo estaba sudando y pude
estirar mi espalda. El amargo sabor en
mi boca había desaparecido y me sentí fresca y pude caminar. Por lo tanto, fui a la Capilla con el
Pastor y vi la estatua llorando. Eran
cerca de las 6:30 p.m.
Después de que el Pastor se fuera, empecé a rezar el rosario y entré en
éxtasis. Vi al Padre Andrew Kim
bendiciendo a todos los niños del mundo.
A pesar de esto, muchos niños siguen siendo controlados por los
demonios. Los demonios influyen en la
mente de la gente, haciendo que se critiquen los unos a los otros con celos y
resentimientos; haciendo que justifiquen sus acciones al hablar mal de y al
engañar a otros y por el orgullo, odio y egoísmo; y también haciendo que se
enfrenten unos a otros con enojo e indignación. También hacen que la gente viva en desorden a través de la
lujuria y la obscenidad y hacen que la gente se acomode a la maldad por medio
del odio y la incapacidad de perdonarse mutuamente.
Vi la maldad sin control de los demonios conduciendo a la gente a la
maldad bajo el disfraz del bien.
La Santísima Madre me había platicado de esto muchas veces en el pasado,
pero hoy me enseñó la maldad del demonio.
El demonio tenía una forma negra, pero estaba controlando a la gente
mientras él mismo se escondía. En
contraste, el Padre Andrew Kim estaba rezando el rosario con nosotros mientras
alejaba a los demonios con hojas de palma junto con muchos otros Santos
martirizados.
Mientras el Padre Kim nos bendecía y abrazaba a todos nosotros, yo salí
del éxtasis. Eran cerca de las 7:50
p.m. Sentí que la Santísima Madre me
iba a dar unos mensajes en el cuarto de arriba y le pedí a alguien que me
subiera. Después de que recé un rato,
la Santísima Madre se apareció en frente del tocador. Tenía puesta una corona de reina y un manto azul. Estaba muy hermosa, pero se veía
triste.
Su apariencia era normal. Había
un poco de niebla entre la parte inferior de su vestido y sus pies. Podía ver unas rosas cerca de sus pies _sin
embargo, no muy claramente, debido a la niebla. Su corona y todo su cuerpo estaban tan brillantes que no la
podía ver de cerca. La corona se veía
similar a una que le dio el Padre Matthias Park. La Santísima Madre estaba tan brillante que no la podía ver directamente
y la escuché con mi cabeza agachada y de rodillas sobre el piso.
El mensaje era para todos los sacerdotes.
LA SANTÍSIMA MADRE:
¡Oh, mis amados sacerdotes, mis hijos!
Hoy, derramo sobre ustedes ríos de misericordia que salen de mi
Inmaculado Amor. Su Sumo Sacerdote, mi
Hijo Jesús, también derrama la copa de bendiciones sobre ustedes.
Gracias por pelear en el mundo de oscuridad donde muchas almas han
perdido la fe y se están rebelando contra Dios y blasfeman de Él a causa de su
egoísmo.
¡Mis queridos hijos! Sé muy bien
que están sufriendo muchos dolores, fatigas, soledad, tristeza y, algunas
veces, blasfemias e insultos al seguir a mi Hijo Jesús.
Pero eso es inevitable. Piensa
en todos los azotes que mi Hijo recibió.
Él era el Hijo de Dios, pero, porque era Jesús con una naturaleza
humana, Él sufrió dolores cuando fue ridiculizado y crucificado. Después, para la salvación de la raza
humana, Él le pidió a Su Padre que perdonara a aquellos que lo herían a
Él. ¿Él no bebió el amargo cáliz
porque Él lo quisiera, verdad? Él dijo,
"Padre, si Tú quisieras, quítame este
cáliz, pero no se haga Mi Voluntad, sino la Tuya."
¡Oh, mis amados sacerdotes! Mis
dulces sacerdotes a quien puedo colocar en mis ojos sin sentir dolor. Denme todos sus dolores y sufrimientos.
Vengan a mí y difundan mis mensajes de amor con valor para que la gente
pueda ser liberada del Dragón Rojo y que el Reino del Señor pueda venir. En unión con el Papa y todos los Obispos,
dejen que la victoria de la Resurrección llegue a todo el mundo. En estos tiempos, el demonio se está haciendo
más activo para controlar a los humanos por medio de poderes humanos. Mis numerosos pobres niños están siguiendo
al Dragón Rojo y caminando hacia la oscuridad profunda, el infierno, en su gran
orgullo. Están trabajando en muchas y
diferentes formas de astucia para confundir a la gente acerca de los mensajes
que doy.
Oh, mis pobres hijos. Mis
sacerdotes, tomen las manos de tantos de mis hijos que están caminando
imprudentemente hacia la oscuridad.
Hay algunos sacerdotes que se han separado de mí y no siguen la Voluntad
de Jesús. Pero, por medio de mis
sacerdotes y en esta tierra hecha fértil con la sangre de tantos mártires,
muchas almas están creciendo bajo la luz de mi Hijo y mía. Por otro lado, el Dragón Rojo se está
haciendo más violento. Por lo tanto,
dile a la gente que se mantenga despierta y que rece.
¡Oh, mis queridos sacerdotes!
Quiero que aun las almas más corruptas reciban mi luz. Por lo tanto, sean leales a Jesús para que
se puedan convertir. También, no
permitan que mis lágrimas y sangre fluyan en vano. Quiero que mis sacerdotes sean víctimas de sacrificio por la
conversión de los pecadores.
Ahora, los demonios están influyendo sobre la gente con el disfraz de
todo tipo de cosas buenas. ¡Oh, mis
hijos! ¿Acaso ustedes no deben ya
discernir (lo que están haciendo los demonios) y derrotar a los demonios? Eso es lo que estoy pidiendo en mis
mensajes. Recen el rosario
fervientemente. Ofrezcan sacrificios y
expiaciones y conságrense ustedes totalmente al Sagrado Corazón de Jesús. Confíen más y síganme con confianza. Dejen que todos mis hijos ofrezcan cinco
decenas más del rosario por la paz del mundo, como oraciones de amor y de
unidad.
¡Oh, mis amados sacerdotes! ¡Mis
preciosos sacerdotes que realizan el milagro del Sacramento! No alejen sus ojos de mis mensajes, sino
tengan total confianza en mi Inmaculado Corazón y confíen todo a mí. Confíen totalmente en mi Inmaculado Corazón
por medio de sacrificios y penitencias sin cesar con el fin de aplastar los
demonios que están tratando de afligirlos con todo tipo de métodos
astutos.
Mi Inmaculado Corazón seguramente triunfará. Ciertamente ustedes verán la victoria, si aceptan mis
palabras.
Yo los ayudaré con mi poder que aplasta la cabeza de la serpiente. Pero si ustedes no aceptan mis palabras,
muchas personas no podrán evitar el castigo de Dios.
Ahora, regresen a mí y trabajen junto conmigo. ¡Oh, los pequeños sacerdotes de mi Hijo Jesús! Ministros sagrados de Jesús! Tomen mis manos. Le pido a cada uno de ustedes, que son mis muy preciosos y
amados pequeños Jesús. Por favor
pongan en práctica los mensajes que doy por medio de Julia, quien es tan
pequeña y pobre.
Después de estas palabras, la Santísima Madre y la luz desaparecieron. En realidad, le iba a pedir a la Santísima
Madre que ella le dijera directamente a los sacerdotes, ya que yo era tan
incapaz. Pero ella se fue antes de que
tuviera una oportunidad de decirle esto.
Me sentí mal porque no le pude decir nada. Tan solo murmuré, "Señor,
hágase Tu Voluntad."
Agosto 26, 1989
La Santísima Madre derramó lágrimas de sangre. Yo estaba rezando el rosario con el Padre Raymond Spies, quien
vino a unas oraciones de tres días;
tres Hermanas, que llegaron con el Padre Spies; otros peregrinos; y mi
familia. Entré en éxtasis durante la
Cuarta Decena de los Misterios Dolorosos.
Eran las 11:38 a.m. No podía
ver a la Santísima Madre, pero su voz era cálida, suave y apremiante.
LA SANTÍSIMA MADRE:
¡Hija! Ahora es el tiempo para
una gran batalla entre yo y mi enemigo.
Nuestro enemigo es el ejército del Dragón Rojo, quien es como un
terrible animal. Todos los demonios
están afuera del infierno para conquistar esta tierra. Ellos están provocando para corromper muchas
almas de este mundo al hacer que rechacen a Dios, cometan pecados con todo tipo
de egoísmos y mancillar todo. Por lo
tanto, están tratando de formar un ejército.
¡Hija! Ve cómo atraen a la gente
hacia las trampas del infierno.
Apenas si la Santísima Madre había terminado sus palabras cuando las
negras figuras de animales de los demonios comenzaron a aparecerse con sus
carretas. Las carretas estaban bien
decoradas pero eran negras. Los
demonios asemejaban unas águilas.
Estaban arrebatando almas y cargándolas en las carretas. Alrededor de las carretas había demonios
negros y muchas almas atraídas a las carretas. Con el fin de hacer que las almas se les unieran, ellos estaban
parloteando en una forma inescrutable.
Muchas almas se estaban riendo tontamente y divirtiéndose con los
demonios sin saber que era el camino al infierno y sin alejarse ni
rechazarlos. Pronto estas almas,
también, se estaban poniendo negras.
Yo estaba tan triste.
Al estar tratando de rezar por estas almas y rescatarlas, los demonios,
con figuras de águilas, comenzaron a golpearme violentamente con sus alas y
rasguñaban y picoteaban mi cabeza con sus garras y dientes. A pesar de los ataques, yo no retrocedí. Ya que yo no podía con ellos con mi fuerza
física, saqué mi rosario y les di de golpes con él y esto hizo que se alejaran
corriendo. Ellos se llevaban las
carretas llenas con las pobres almas.
Los perseguí y comencé a sacar las almas una por una, con el rosario en
una mano. Cuando les di de golpes otra
vez con el rosario, ellos rápidamente voltearon las carretas y se fueron
corriendo. Las personas en el suelo se
estaban levantando, arrepintiéndose de sus pecados con lágrimas y alabando a
Dios.
En ese momento, comencé a oír a la Santísima Madre otra vez.
LA SANTÍSIMA MADRE:
¡Hija! ¿Viste eso? Una gran batalla como esta ha
comenzado. Ya que es una guerra
espiritual, ármense ustedes conmigo al confiar todo a mi Inmaculado
Corazón. También, practiquen mis
mensajes de amor. Entonces, podrán
escapar del terrible castigo que se acerca a la raza humana y a la
Iglesia.
Cuando salí del éxtasis, eran las 1:38 p.m. Sufrí dolores durante el éxtasis de dos horas, pero los dolores
restantes me dejaron imposibilitada de moverme yo sola por un total de cinco
horas.
¡Oh, Señor! Gloria y alabanza a Ti.
Agosto 29, 1989
La Santísima Madre estaba llorando desde temprano en la mañana. Fui a la Capilla para estar con ella cerca
de las 10:30 p.m. Me quedé dormida
mientras rezaba, contemplaba y sufría de dolores. A las 3 a.m., me desperté con el sonido de alguien
presente. Sentí que el interior de la
Capilla estaba brillante, pero cuando miré en la dirección de la estatua, no
había estatua. En su lugar, allí
estaba la siempre viva Santísima Madre cargando al Niño Jesús y derramando
lágrimas. El Niño Jesús no tenía nada
de ropa y Sus ojos también brillaban con lágrimas.
Ella no tenía la corona sobre su cabeza, pero tenía un manto
blanco. Su apariencia era la usual,
pero estaba sentada en una silla y se veía cansada y pálida en su cara y estaba
rodeada de una luz brillante. Al
momento, me arrodillé y me postré. Al
tratar de decir algo, la Santísima Madre comenzó a hablar con una bella
voz.
LA SANTÍSIMA MADRE:
¡Hija! Mira. Con el fin de salvar a los niños que van
camino de una peor oscuridad, continúo derramando la luz de mi Inmaculado
Corazón sobre ellos. ¡Pero aun mis
hijos más cercanos no están renunciando a sí mismos y están lastimando
intensamente mi Corazón!
¡Hija! Los demonios viciosos
están aun penetrando el interior de la Iglesia causando división, confusión y
oscuridad. ¡Serán muy serios los daños
a las ovejas! Por lo tanto, hija, reza,
haz sacrificios y penitencia con un mayor amor en estos tiempos de oscuridad.
Con el fin de evitar las calamidades que se acercan, los niños que han
sido llamados deben escalar el Monte Calvario con un amor profundo y silencioso
_sin gemidos ni lamentos, aun si son despiadadamente despreciados e insultados
bajo la pesada carga de los dolores.
Por lo tanto, están siendo crucificados junto con mi Hijo Jesús por la
conversión de los pecadores.
¡Hija! ¿Puedes sufrir dolores
por los sacerdotes que sufren y por la conversión de los pecadores?
Julia: Sí, Madre.
Inmediatamente caí al suelo y sufrí los dolores de la crucifixión. Cuando se acabaron estos dolores, la
Santísima Madre me habló otra vez con una voz muy amable llena de amor.
LA SANTÍSIMA MADRE:
¡Hija! No pierdas tu valor. El amor, los sacrificios y la penitencia
que están siendo ofrecidos por las almas pequeñas que me están siguiendo pueden
además incluir los terribles dolores del Calvario. Pero es la Voluntad de mi Hijo Jesús y la mía que las pequeñas
almas sean llamadas a ayudar a purificar el mundo. Por lo tanto, sigan mi dolorosa y herida voluntad con un gran
amor. ¡Adiós! ¡An-nyoung!
La Santísima Madre despareció con su luz. Tenía tantas cosas que decirle, pero se fue.
Julia: ¡Oh, Madre de amor y
misericordia! Que se cumpla tu voluntad
por la luz del lastimado Sagrado Corazón de Jesús y el traspasado Inmaculado
Corazón de María. También ofrezcamos una gratitud sin cesar. |