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Mayo 8, 1990
- Día de los Padres de
Familia.
Era el Día de los Padres de Familia, pero yo no podía ir con la
Santísima Madre a causa de los intensos dolores en todo mi cuerpo. Aun cuando me tocara un cabello, sentía como
si me hubiera picado con una aguja. Por
lo tanto, mi esposo, Julio, fue a la Capilla solo y colocó un clavel en el
vestido de la Santísima Madre. Lo
sentía mucho. Yo estaba ofreciendo los
dolores en la cama diciendo, ¡Madre! Lo
siento. Te enviaré un ramo de mi
corazón y oraciones."
Cerca de las 10:40 p.m., oí la voz distante de la Santísima Madre.
LA SANTÍSIMA MADRE:
¡Hija! Me siento frustrada. ¿No estás tú ansiosa de verme?
Escuché con muchos deseos, pero ya no pude oír más. Por lo tanto, me levanté a pesar de los dolores
y fui con la Santísima Madre. Cuando
entré en la Capilla, percibí un olor indescriptible y fuerte que llenaba toda
la Capilla. También había un olor a
azucenas. La Santísima Madre estaba
derramando lágrimas y su cara se veía pálida.
Al estar rezando y pidiéndole perdón, la hermosa voz de la Santísima
Madre salió de la estatua.
LA SANTÍSIMA MADRE:
¡Hija! Es el Día de los Padres de Familia, pero casi no hay niños
buscando a su Madre Celestial. Me
siento sola, porque ni tú, a quien yo escogí, me buscas a causa de los
dolores. Por favor no me dejes como una
Madre sola. He llamado y salvado muchas
almas con mis lágrimas de misericordia, pero ¿cuántos me han seguido en
agradecimiento por ese amor?
Estoy triste. Tantos de mis
pobres hijos, que usualmente se olvidan de mí, me buscan solamente en los tiempos difíciles, como si trataran de agarrar un salvavidas... ¿Cómo puedo trabajar en corazones tan
cambiantes?
Una vez que reciben la gracia que pidieron, regresan a sus miserables
vidas, se olvidan de mi amor y viven de una manera despreciable y mal
agradecida. Pero, hija mía, mi
misericordia me lleva a llamarlos de nuevo.
Estoy derramando lágrimas de sangre como estas a causa de los pobres
niños que no son agradecidos por las bendiciones que reciben, no les dan amor a
los otros, y piensan que las gracias que recibieron son de ellos y que es algo
que iban a recibir de alguna manera por su propio mérito. Conforta mi Inmaculado Corazón que está
sufriendo.
Esta Madre tuya, que no ha sido aprobada todavía, está en verdad por
encima de todas las criaturas y todos los herejes. Es necesaria una aprobación rápida para salvar las pobres almas
que están además insultando a Dios con su orgullo y sacrilegios y están uniendo
sus manos con los demonios.
¡Qué precio tan alto se tiene que pagar para derrotar al demonio! Me siento ansiosa cuando te veo. ¡Hija! Agarra valor y ofrece tus
sufrimientos con más amabilidad.
También reza más fuerte por la unidad.
Conforme mis mensajes se van difundiendo por el mundo y son puestos en
práctica, los demonios se están volviendo más y más activos. El Dragón Rojo está empleando todo tipo de
medios para promover la división, aún entre los sacerdotes. Haz que nuestro enemigo, Satanás, se quede
sin poder con tu fe y tu amor. Al
hacerlo, ayúdame a salvar muchas almas.
Ofréceme hasta las cosas que tú creas que son miserables. Mi Corazón maternal se lastima, al ver todo
esto.
¡Hija! Debes ser fuerte y abrir
la puerta de tu corazón totalmente a Dios Padre, Quien viene a ti. Me quedaré contigo para que puedas luchar
contra el demonio y logres la unidad en el profundo y misterioso Amor de
Dios. ¿Verdad que la unidad es un fruto
realmente hermoso? Ya que hay muchas
almas que caen en las astutas trampas del enemigo, te debo pedir sacrificios
extremos hasta el grado de ofrecer tu vida.
¡Hija! Sígueme a mí, la Madre y
la Asistente en la Redención, confiando todo a mi inmensamente grande
Inmaculado Corazón. No olvides que yo,
la Madre María, estoy preparando un hogar donde tú puedas descansar. Sígueme sin desanimarte. Yo les doy la misma gracia misericordiosa a
todas las almas que confían en mí me siguen
y dan testimonio de mí.
Mi Hijo Jesús te dará la copa de bendiciones a ti a través de mi
generoso amor, yo que soy el hilo que une el Cielo y la tierra. ¡Adiós!
¡An-nyoung!
Cuando la Santísima Madre terminó sus palabras, alguien me estaba
tocando suavemente. Yo me preguntaba si
era la Santísima Madre que me estaba confortando en mis sufrimientos, pero
cuando miré era mi esposo Julio. "¡Julia!
La Santísima Madre está derramando lágrimas de sangre." Al oír las apremiantes palabras de Julio, vi
la estatua de la Santísima Madre y la vi derramando muchas lágrimas de
sangre. También tenía mucha sangre bajo
su nariz. Eran cerca de las 11:20
p.m. Ella continuó derramando lágrimas
de sangre hasta cerca de la 1:20 a.m., cuando las lágrimas de sangre comenzaron
a secarse. Después de eso, ella estuvo
derramando tan solo unas lágrimas.
"¡Madre María! Perdona a esta pobre y miserable pecadora y
que se haga la voluntad victoriosa de la Madre en esta tierra. Amén."
Junio 30, 1990
Durante el servicio nocturno de oración en el quinto aniversario de las
primeras lágrimas de la Santísima Madre, recibí dolores en mis costillas y
entré en éxtasis. Con una luz
brillante, se apareció la Santísima Madre.
Se veía aún más hermosa, cariñosa, amigable y amable que antes. Tenía un manto azul, un rosario en la mano
izquierda y estaba irradiando luz de su mano derecha sobre todos aquellos que
estaban presentes en el servicio de oración.
En ese momento, Jesús se apareció en el cielo con un manto rojo, mirando
abajo hacia nosotros con amor y cariño, y enviándonos una luz con Sus brazos
abiertos. Esta luz se estaba difundiendo
como la luz del sol sobre todas las personas en el servicio de oración. En ese momento, los ángeles y los Santos
también fueron vistos rezando con gran alegría. Los ángeles estaban bailando y rezando con nosotros. La Santísima Madre comenzó a hablar con una
voz muy amable y cariñosa.
LA SANTÍSIMA MADRE:
¡Hija! Gracias.
Mi Hijo Jesús otorga bendiciones especiales al brillar la luz sobre
todos aquellos que vinieron a esta reunión recordándome. Y por medio de los dolores y el amor que has
experimentado, muchos niños recibirán la gracia de conversión hoy.
El Amor nos conduce a la victoria.
Búsquenla con todo su corazón.
Entonces, la preciosa gracia será concedida para la salvación de muchas
almas. Debido a que los pecados del
mundo son excesivos, el amor de mi Inmaculado Corazón no es suficiente y por
eso te estoy llamando. Aun en este
momento, también estoy dando señales en otros sitios para difundir los mensajes
de mi amor para que el Señor sea alabado.
Así como Dios es Tres Personas en Una, yo soy la Madre del Cielo para
todos ustedes. Igual como el Padre, el
Hijo y el Espíritu Santo son Uno, ustedes también deben ser uno.
Te lo estoy pidiendo a ti, porque hay muchos niños que vienen aquí por
curiosidad y están buscando milagros y señales. Ofrece más sacrificios y expiaciones para que todos los niños, al
oír mi voz de amor, puedan vivir los mensajes activamente y seguirme con
confianza. Tráemelos, y cuando me sigan
completamente, los abrazaré con amor y dejaré que reciban la alegría
celestial.
¡Hija! No olvides que estoy siempre cerca de ti a tu lado.
Julia: ¡Oh, Señor y mi Madre María! Nos han llamado a todos nosotros. Que se haga Su Voluntad en la tierra. Que todos nos acerquemos a Tu altar con los
regalos de agradecimiento y las ofrendas de sacrificios.
En ese momento, el Espíritu Santo se apareció desde el Cielo en la forma
de una paloma y derramó luz sobre todas las personas que estaban asistiendo al
servicio de oración. Poco después, la
Santísima Madre y la luz desaparecieron.
Jesús también desapareció con los Santos y los ángeles.
Julio 21, 1990
Cuando estaba en medio de una profunda meditación después de haber
rezado quince decenas del rosario delante de la estatua de la Santísima Madre
en la Capilla, escuché su hermosa voz.
"!Hija! Toma mi mano." Caminé hacia delante y tomé su mano. Sentí un pulso de vida en su mano. También había una fuerte fragancia de
rosas. La estatua se convirtió en la
siempre viva y hermosa Santísima Madre.
LA SANTÍSIMA MADRE:
¡Hija! Ofrece más sacrificios.
Ofrece tus dolores con más amabilidad como sacrifico y penitencia. Estoy llamando y reuniendo muchos niños
para la conversión de numerosos pecadores que aman las cosas del mundo. Lo que estás tratando de hacer ahora no es
tu idea, pero sí lo que yo quiero.
Por lo tanto, ¡hija! Mi casa (la Capilla) es una casa de salvación
para la conversión de muchas almas, y por lo tanto, la expansión de la casa no
es un lujo, sino para reunir más de los hijos de la Madre con amor.
Por lo tanto, cuando haces los Primeros Sábados y te pasas las noches
rezando conmigo por la salvación del mundo y pasas por la pequeña puerta
cargando la cruz en unidad, los demonios retroceden y los pecadores recibirán
la gracia de la conversión.
El mundo pasará, y también todas sus pasiones. Pero tú seguramente serás salvada, si sostienes las manos de
esta Madre quien es el hilo que une al Cielo y la tierra y quien ansiosamente
desea tu salvación. Tú vivirás por
siempre, si tratas de vivir de acuerdo a la Voluntad de Dios.
¡Hija! Consulta con el Padre
Spies acerca de todo y prepara mi casa.
Recuerda que mi Corazón es tu refugio.
Entréguense totalmente a mi voluntad con amor, fe y confianza.
Poco después, entré en éxtasis.
La Santísima Madre tenía puesta una corona sobre su cabeza y un rosario
en su mano. Mientras estaba de pie con
una apariencia amable, ella derretía los viciosos demonios con su luz. Al mismo tiempo, tres hombres con la blanca
ropa tradicional Coreana fueron vistos rezando con la Santísima Madre. Creo que eran las tres personas que fueron
martirizados en Muhak-Dang en Naju en el Siglo 19.
Julio 30, 1990
Cerca de las 10 a.m. del 27 de Julio, la estatua de la Santísima Madre
fue llevada al cuarto de video debido a la construcción en la Capilla. Ella comenzó a derramar lágrimas cerca de
las 10:15 a.m. en ese día. Desde cerca
de las 11:00 a.m., las lágrimas comenzaron a secarse. El Padre Spies me pidió que le preguntara por qué estaba
derramando lágrimas. Le seguí
preguntando, pero ella no dijo nada. A
las 9 a.m. del día de hoy, después de que ella había derramado lágrimas durante
tres días, escuché su voz de la estatua mientras yo estaba meditando después de
rezar el rosario.
LA SANTÍSIMA MADRE:
Muestra el poder del amor más vigorosamente y da un servicio dedicado en
una forma heroica.
Yo estaba esperando que ella hablara más, pero ella ya no dijo
nada. Se veía muy triste.
"¡Oh, Madre del amor! Yo te
serviré leal y heroicamente."
Agosto 15, 1990
- Fiesta de la Asunción de la
Santísima Madre
Mientras ofrecía la devoción y el amor de una pequeña alma a la
Santísima Madre y lloraba y rezaba con ella, entré en éxtasis cerca de las 4:15
p.m. La Santísima Madre se apareció con
una corona reluciente y un manto azul y un rosario en una mano. Ella se veía tan hermosa, pero su cara
estaba llena de ansiedad.
LA SANTÍSIMA MADRE:
¡Hija! Estoy sufriendo aun el
día de hoy, porque hay demasiados pecados en el mundo.
Se me rompía el corazón al escuchar a la Santísima Madre decir estas
palabras. Ella necesita ser confortada
y alabada por sus hijos en esta gran fiesta de su Asunción, pero está sufriendo
dolores aun el día de hoy. Me sentí tan
mal.
LA SANTÍSIMA MADRE:
¡Hija! Qué maravilloso sería si
todos los niños pensaran como tú piensas.
Ahora muchos niños me están siguiendo superficialmente al comprometerse
con la carne corruptible y con el mundo lleno de errores. Estoy muy triste, porque hay muy pocos niños
que me están siguiendo realmente con sus corazones.
Ya que se le oía como si se ahogara con las lágrimas, la miré y la vi
llorando. Le dije con ansiedad.
Julia: Madre, lo siento. Por favor
perdóname. He sido indigna. Haré un mayor esfuerzo para hacer la
voluntad de mi Madre.
LA SANTÍSIMA MADRE:
En este momento, el demonio está usando toda clase de métodos para
derrotarte y para hacer caer a sacerdotes y a muchos hijos que he escogido,
para que no se difundan los mensajes.
Las flores de la maldad se ven bonitas en el exterior y confunden y
atrapan aun a almas inocentes en formas astutas. Dichos males se ocultan aun detrás de apariencias inocentes. Esto se puede discernir solamente por las
almas que están en estado de gracia.
¿Puedes tú ofrecer sufrimientos, si estos sufrimientos se necesitan para
las almas orgullosas y egoístas quienes afirman que conocen los caminos del
Cielo y parece que son muy conocedores, pero que no practican lo que saben?
Julia: Sí, Madre. Haré cualquier cosa,
si tú me ayudas.
LA SANTÍSIMA MADRE:
¡Gracias, Hija mía!
En ese momento, hubo un fuerte ruido como un terremoto y un extraño
objeto se apareció ante mí. La parte de
arriba de su cuerpo era como un caballo gris y su parte inferior como un ser
humano. Era el demonio de la división. Él estaba promoviendo la división entre
muchos países y, como resultado, se desató una guerra entre tres de ellos. Vi a uno que se alejaba corriendo después de
pelear un rato. El demonio se iba
riendo alegremente de la escena.
El demonio en jefe enviaba a los demonios pequeños al mundo y estaba
buscando más países para arrastrar a las guerras. Mientras él estaba sonriendo con una fea apariencia, le dije que
era mejor que dejara de hacer lo que estaba haciendo. El demonio me dijo en una forma amable que, si yo me le unía a
él, él me daría un país. Cuando me
rehusé rotundamente, él me atacó y dijo, "Si
te elimino a ti y al Padre Spies, mi trabajo avanzará mejor. Tú eres nuestro gran enemigo. Por lo tanto, es mejor que te eliminemos."
Mientras me atacaba, él exigió que me
rindiera. Pero, cuando me rehusé, él
llamó a otros demonios y dijo que deberían matarme. El demonio en jefe que parecía un caballo me tumbó y aplastó mi
cuello. Los demonios pequeños agarraron
mis piernas y trataron de romperlas. Yo
le confié todo a la Santísima Madre.
Recé para que hubiera paz en el mundo, aún si yo muriera. De repente, se puso muy oscuro y pensé que
me moría. Pero de repente la presión
sobre mi cuello desapareció y regresó la luz.
Alguien sostenía mi mano suavemente y con calidez. En ese momento, oí una voz dulce, amigable y
al mismo tiempo dolorosa.
LA SANTÍSIMA MADRE:
¡Hija! Mi amada y dulce
hija. Me siento mal porque siempre te
estoy dando dolores, pero esta Madre está sufriendo dolores aun más grandes
debido a los grandes insultos. Ahora
son los tiempos de pecados y desorden.
Como tú viste, este mundo se está desbordando con desorden y, como
resultado, una gran calamidad amenaza a toda la raza humana. ¿Aun si trato de posponerlo, qué caso tiene,
si el mundo no se arrepiente? Nunca ha
habido otra época cuando tantos hijos del mundo se han alejado tanto del
arrepentimiento y han traído la ruina sobre ellos mismos en cooperación con los
demonios y bajo el control de los demonios como ahora. Todos ellos deben escuchar mi voz de
amor. Pero, en vez de escuchar mi voz
apremiante que arde de amor, ellos se rebelan en mi contra con insultos,
críticas y juicios causando gran daño a sus almas. Debido a esto, mis amadas pequeñas almas están sufriendo dolores
por amor a ellos.
Julia: ¡Madre! Estoy ofreciendo mis dolores para que ellos se conviertan tan
pronto como sea posible.
LA SANTÍSIMA MADRE:
¡Gracias, mi pequeña alma! Sus
pecados son muchos, pero tengo piedad de ellos y espero su regreso. Pero si persisten en ser indiferentes y me
rechazan, el brazo de justicia de Dios se levantará pronto y la copa de Su ira
se desbordará. ¿Qué caso tendrá
arrepentirse en ese momento?
¡Mi hija que me sigue sufriendo dolores! Aún el día de hoy, estoy llamando, por medio de tus sufrimientos,
a mis pequeñas y débiles almas que pelearán una difícil batalla contra la
fuerza del mal que causa pesares y tentaciones día y noche. Ofrece tus sufrimientos con más amor. Mi deseo es colectar las semillas del
martirio de los sufrimientos de mis pequeñas almas, plantarlas en el Jardín de
mi Inmaculado Corazón, para que las flores florezcan de estas semillas de
bondad. Por lo tanto, prepara muchas
buenas semillas. Se usarán para salvar
a muchos humanos y países en los tiempos decisivos de tribulación.
¡Mis amadas y pequeñas almas!
Ofrézcanse completamente con su fidelidad a mí por amor a sus hermanos
que están severamente insultando y resistiéndose a mi amor y también por amor a
los sacerdotes y religiosos que pasan por los dolores de sus trabajos. Ustedes deben caminar en línea recta hacia
delante sobre el camino que caminaron los Santos, confiando totalmente en mí
con amor. Nunca ha habido un santo que
no me haya seguido de cerca. Tú fuiste
escogida por mí para una importante misión.
No tengas ninguna duda acerca de mi protección y mi amor. Entrégate y confía en mí y, por lo tanto,
convierte la copa de ira divina en una copa de bendiciones con las intensas
flamas del amor ardiendo en mi Inmaculado Corazón.
¡Hija! Aun cuando todas las
personas de este mundo te abandonen, no olvides que siempre estoy a tu lado y
recuerda tu recompensa en el Cielo.
¡Adiós! ¡An-nyoung!
Cuando la Santísima Madre y la luz desaparecieron, mis sufrimientos
empezaron. Cuando abrí los ojos, mi
cuerpo me dolía tanto que no me podía ni mover. Me llevaron en una camilla a mi casa (que está al lado de la Capilla).
Sentía mucho dolor en mis piernas y
respiraba con dificultad. Las
personas que estaban presentes se sorprendieron del repentino sangrado de los
dedos de los pies. Ellos dijeron que,
mientras yo estaba sufriendo, mis piernas se levantaron una y otra vez, y las
mujeres presentes las bajaban. En ese
momento, los dedos de mis pies comenzaron a sangrar.
Octubre 4, 1990
La estatua de la Santísima Madre comenzó a llorar. Mi esposo, Julio, y yo rezamos el rosario
desde cerca de las 10:40 p.m. seguido
de una meditación. Conforme continuaba
la meditación, se fue convirtiendo en llantos y lamentos. Se me rompía el corazón al pensar en la
angustia de la Santísima Madre por las pobres almas que seguían a los falsos
profetas por su ceguera y sordera.
Además, mis muchas actuales dificultades y dolores físicos también me
estaban haciendo sentir angustiada y debilitando mi alma.
Cuando vi la estatua de la Santísima Madre diciéndole, "Madre, qué debo hacer"
la estatua
empezó a irradiar una hermosa luz y se convirtió en la siempre viva Madre
María. Ella comenzó a hablar con una
voz muy angustiosa.
LA SANTÍSIMA MADRE:
¡Hija! No te preocupes
mucho. Tu cuerpo y alma están más
débiles que nunca. Es tarea difícil
salvar al mundo de la destrucción y la miseria. Entiendo bien que es muy difícil difundir los mensajes en forma
tal que sean entendidos fácilmente por todos.
Pero sígueme aún en medio de tus extremos dolores. Tú estás participando de mis sufrimientos porque mi Hijo Jesús se
ganó la vida para la especie humana por Su Sangre a través de extremos dolores,
y por medio de esta Sangre, aquellos que viven la miseria de los pecados serán
conducidos a la vida. Dios te dio un
vestido de vida eterna que ha quedado limpio con la Sangre del Cordero. Aún así, ¿te sientes tan débil?. Te escogí para una misión importante, y
debes ser fuerte.
¡Hija! Cuando yo estaba en la
tierra, muchas personas me llamaron la madre de un loco. Yo debo ser respetada como la Reina del
Cielo, pero tengo que implorar con muchos sacrificios, dolores y lágrimas a
causa de la división y desorden entre los hijos, en la tierra. Ayúdame.
Muchas calamidades están por caer sobre el mundo, pero hay demasiadas
personas egocéntricas. Aquellos que
aman a Dios y que me dan a conocer recibirán la vida eterna y estarán de pie al
lado de esta Madre del Amor. El mundo
cambiará, pero las Leyes de Dios no cambiarán.
Ora y ora otra vez. Se necesitan
oraciones de profundo amor ahora más que nunca antes, para la Santa Iglesia
Católica. Estos tiempos actuales son
extremada-mente importantes para toda la humanidad.
La Santísima Madre estuvo callada un rato y continuó hablando mientras
derramaba grandes gotas de lágrimas.
¡Oh, todos los hijos del mundo!
Todavía no es muy tarde. Vengan
a mí rápido. Vengan a mí sin demora y
mamen la leche espiritual de mi pecho que está fluyendo como un manantial. Haré un jardín de flores donde puedan crecer
almas bellas. He dejado mi Corazón
totalmente abierto para aceptar sus ruegos y solicitudes.
Cuando regresen a mí renunciando a ustedes mismos, entonces encontrarán
la felicidad que tanto han estado buscando, en el pecho de esta Madre de Paz,
quien puede abrazar a todos ustedes.
Vengan a mí, todos ustedes, y no me dejen derramar lágrimas y lágrimas
de sangre en vano. Sean un consuelo para
mi Corazón herido. Al hacerlo, los
pecadores reconocerán mi voz de amor y buscarán la justicia de Dios al
arrepentirse de sus pecados en mi pecho.
No importa qué tan corruptas estén las almas, serán perdonadas con
poderosas llamas de amor cuando se arrepientan. Pero aquellos que pecaran contra el Espíritu Santo no podrán
evitar las llamas de la justicia en el día del juicio.
Después de que ella completara estas palabras, su apariencia regresó a
ser la de la estatua, pero más lágrimas estaban fluyendo.
Julia: ¡Oh, Madre María! Lo siento y gracias. Que la Madre, que es el Amor mismo,
traiga el Reino del Sagrado Corazón de
Jesús y tu Inmaculado Corazón a este mundo con tu inmenso Amor. Amén.
Noviembre 11, 1990
- Desde las 3.00 a.m.
Yo estaba llorando a causa de mi indignidad. ¿De qué otra manera puedo llenar los Corazones de Jesús, Quien se
angustia por los pecadores, y de la Santísima Madre, quien está llorando? Mientras yo experimentaba grandes olas de
agonía en las profundidades de mi corazón, empecé a oír la pesarosa voz de la
Santísima Madre. Su voz también era
cálida, suave y llena de amor.
LA SANTÍSIMA MADRE:
¡Hija, mi amada hija! Así como
Daniel fue puesto en la jaula de los leones, pero fue rescatado por los ángeles
y profetas de Dios, de igual manera, Dios salvará a aquellos que buscan Su
justicia. Por lo tanto, no te preocupes
ni te angusties mucho. Dios está atento
a los sacrificios y expiaciones de aquellos que fueron salvados de la muerte, y
Él no ignorará sus profundos lamentos.
Pero es necesario que mis pequeñas almas continúen con los sacrificios
sangrientos y las expiaciones para salvar a aquellos que persisten en su
traición, ya que Dios los deja en ruinas.
Aun la tierra más fértil se convierte en desierto, si se le
descuida. De igual manera, el agua en
un estanque se descompone, si se queda allí.
Tú entiendes esto bien. Por lo
tanto, quita las piedras de tu corazón, saca todas las hierbas de tu corazón, y
ármate con la conversión, oraciones y las Palabras. En estos tiempos, los demonios corrompen las conciencias de
muchos, haciéndolos que cometan pecados de impureza, aun cometiendo asesinatos
; destruyendo la dignidad humana con los abortos; arrastrándolos a errores y a
todo tipo de pecados tales como la corrupción, injusticia, maldiciones,
palabras violentas, odio y venganza;
haciéndolos que vayan por el camino del egoísmo. ¡Cuántos dolores siente mi Hijo Jesús cuando
ve a todos esos hijos!
Ahora, acérquense más a mí con amor, confiándome todo. Difundan mis mensajes de amor vigorosamente
a todos los niños para que el Amor perdido de Dios pueda ser restaurado en cada
esquina del mundo. La tormenta ya se
está poniendo violenta. Quiero rescatar
este mundo en mi Inmaculado Corazón, ya que se está enfrentando al grave
peligro de ser arrastrado por la tormenta y ser destruido.
¡Mis queridos hijos! Regresen
rápido a este refugio, que soy yo, su Madre María, su escudo. Los llamo y los vuelvo a llamar hasta que la
garganta me sangre, pero solamente pocos de mis hijos responden. Por eso, me duele el Corazón intensamente, y
los llamo derramando lágrimas sin cesar.
¡Por lo tanto, hija mía! Yo, la
Madre del Amor, seré el arca que navega hacia el Cielo. Ayúdenme formando la Orden del Arca de
Salvación de María para que todos los hijos puedan subir abordo. Yo soy su consuelo y refugio. Yo soy el Arca de Salvación que navega hacia
el Cielo. Para aquellas almas que me
siguen y toman mis manos, me aceptan y ponen mis mensajes de amor en práctica,
yo seré el Arca de Salvación para su
llegada segura al puerto celestial. Yo
sostendré sus manos en todas sus tribulaciones, pobreza y adversidades.
¡Ahora, todos mis hijos! Suban a
bordo de esta Arca que he hecho para ustedes, y naveguemos hacia el Cielo
compartiendo el Amor.
¡Oh, hija mía! Dile a mi querido
hijo, el Obispo. Él tiene un amor muy
profundo por mí. Ahora es el tiempo de
anunciar la voluntad de la Madre sin demora alguna. Ya que yo he unido sus manos, sean una unidad ahora. Habrá muchos sufrimientos al tratar de
reunir a mis numerosos hijos, pero por medio de tus sufrimientos, los dolores y
lamentos de tantos hijos se convertirán en un alegre baile, y las lágrimas
derramadas en la noche se convertirán en alegrías por la mañana ya que las
almas que han estado cayendo en el profundo abismo serán rescatadas.
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